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martes, 5 de abril de 2011

Rectificar es de sabios

Siempre me ha dado mucha pena escuchar a algunas personas decir que “no se arrepienten de nada de lo que han hecho en su vida”.
Supongo que lo hacen en un intento de dar por sentado que todo ha sido para bien incluso aquello que pueden considerar equivocado o fracasado. Aunque la intención no es mala, me parece que utilizar esa frase de muletilla o como lema de aprendizaje en la vida es muy triste, pues ¿cuántas veces hemos metido la pata? Yo, más de mil. Pero además, muchas veces, hemos herido a los demás y claramente hemos sentido la necesidad de pedir perdón.
Y ¡¡qué sano es pedir perdón!! Nos permite rehacer las relaciones, retroceder un paso y volver a intentar hacer las cosas bien, expresar cada uno a su modo un “ojalá no te hubiera hecho esto”. Arrepentirse de algo no es malo, significa haber tomado conciencia de las consecuencias que ha tenido nuestro comportamiento. En cualquier caso, hacer balance, observando aciertos y equivocaciones, mejorará el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y si estamos dispuestos a rectificar, nos acercará a los demás.

viernes, 1 de abril de 2011

Un poco cazurros

Que nadie se lo tome a mal, además todos algunas veces nos comportamos de modo cazurrillo, pero lo que os quiero contar hoy es algo que tiene que ver con una actitud vital y que muchos mantienen a lo largo de su vida como algo bueno cuando no lo es.
No sé cuál es la definición exacta de cazurro pero yo lo aplico a las personas que tienen la mente estrecha y eso qué quiere decir: personas que creen que ya poco o nada tienen que aprender de la vida ni de los demás, les lleva a una actitud de autosuficiencia exagerada y para colmo no saben o no les gusta escuchar. En las discusiones amenas entre amigos siempre llevan las de ganar, porque a ellos “¡qué les vas a contar a estas alturas!”
Un ejemplo gráfico sería lo que llevan los caballos en los ojos (creo que se llaman anteojeras) para no “entretenerse”, de hecho la definición de la RAE es: piezas de caballería para ver sólo de frente y no por los lados.
Pues ¡vamos a mirar a todos lados con curiosidad e inquietud, con las mismas ganas que tienen los niños de aprender de todo lo que les rodea!!