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lunes, 4 de julio de 2011

Aguantarse!!

A veces, cuando estoy de bajón, tengo la sensación, la ingrata sensación, de que lo que hago principalmente en mi vida es “aguantar”.
No tengo clara la causa pero le doy una connotación negativa a esta palabra, cuando puede que no la tenga. Supongo que es algo relacionado con la infancia, de hecho, últimamente cuando ya no sé qué decirle a mi hija pequeña, cuando quiere algún capricho, acabo diciendo: pues ¡aguántate un poquito!
Me imagino en una situación dramática, a punto de renunciar y alguien a mi lado diciendo ¡aguanta Paloma, aguanta! Si lo cambio por ¡tú puedes, venga, tú puedes!, suena un poco mejor, pero la verdad es que tampoco me gusta.
No quiero aguantarme con la mezcla de vida elegida y la que me ha tocado vivir…da sensación de que el control de las cosas lo tienen otros, los que manejan los hilos son otros y a mí no me queda más remedio que eso, aguantar….
Pues me niego, quiero cambiar en mi vida todo lo que hace que me sienta así, o al menos intentarlo. Además, ya sabemos que no solo se trata de hacer lo que quieres para ser feliz, sino de querer lo que haces!!! Y si no lo quiero, pues a trabajar una vez más: analizar y ver posibilidades de cambio, antes que obcecarme y caer en el agobio de la frustración.
¿Tú también te estás aguantando?

viernes, 1 de julio de 2011

El Ejercicio Nocturno

Es imposible mantener una relación en el tiempo sin perdonarse y quererse, con actos concretos cada día. Cada mañana, al despertar, comienza una nueva oportunidad de hacer bien las cosas. Pero empezaremos con mal pie si arrastramos los problemas de días anteriores. El rencor y el reproche son enemigos fieros del cariño y hacen que la convivencia sea durísima.
Cuando una pequeña gota consigue colmar un vaso, es porque el vaso estaba muy lleno y no porque la gota fuera tan importante. Empezar de cero, partiendo de la base sólida del amor real que se tienen dos personas que deciden pasar su vida juntas, es sencillo, si no permitimos que los agobios y las malas palabras, las equivocaciones (que todos cometemos) se acumulen y pesen hasta no poder más.
En terapia de pareja siempre recomiendo “El Ejercicio Nocturno”, un punto de encuentro, reconciliación y expresión clara (con palabras o hechos) de cariño verdadero. Acabar cada día teniendo unos minutos de dedicación al otro, justo antes de dormir, cuando todo está en su “sitio” (niños acostados, trabajo aparcado hasta mañana…), tener unas palabrillas cariñosas, un simple “buenas noches”, recordar lo que se quiere al otro y como cuando éramos pequeños y nos obligaban nuestros padres, hacer las “paces” cuando haga falta…suficiente para terminar agradecidos y felices por poder compartir la Vida con la persona escogida.