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lunes, 2 de mayo de 2011

El AMOR es otra cosa.

El Amor no es un sentimiento, no sube y baja como la espuma de la cerveza, es algo más.
Cuando se quiere de verdad, cuando se ama (a un hijo, amigo, pareja, cualquier persona) no importa si hoy me siento más contenta o más desdichada, si me gustas tanto que te comería a besos o no puedo más contigo…está por encima de eso…o por debajo como a mí me gusta explicarlo.
El ejemplo que suelo poner es el mismo….el AMOR está debajo, en la profundidad del mar, los peces nadan tranquilamente allí abajo aunque en la superficie haya tormentas y olas gigantes, llueva o luzca el sol. Abajo, todo eso apenas se nota.
Los sentimientos alimentan nuestras emociones y pensamientos, y es bueno cuidarlos y conservarlos a base de detalles, el cariño estaría en este nivel. Pero no lo son todo y mucho menos deben ser el principal motor de una relación, pues al igual que en un momento concreto al oír una canción romántica podemos ponernos melosos y especialmente sensibles, otras, después de una discusión, podemos sentir mil cosas negativas e incluso rechazo hacia la persona querida.
Sólo cuando hay Amor de verdad se puede perder el contacto con alguien durante más de 17 años y luego volver a empezar, asumiendo desde la madurez que las relaciones cambian y no pueden ser siempre iguales pero que esa persona está ahí y te sigue importando.
Por eso el Amor es la fuente más importante de Felicidad, porque sólo así podemos estar unidos a los demás para siempre.

viernes, 29 de abril de 2011

Pregúntale a los demás

Si quieres mejorar el conocimiento de ti mismo o comprobar la coherencia entre la imagen que das y la que crees tener, no hay nada mejor que preguntar a los demás. Empieza por los más cercanos, la familia, los amigos, la gente que te quiere de verdad…ellos te conocen realmente y pueden arrojar pistas que refuercen tu autoestima pero que también te desconcierten y abran nuevos conceptos.
Después, las personas que te rodean en el trabajo, este ejercicio es sanísimo para los directivos, al menos una vez al año haz una valoración no sólo de tu ejercicio profesional sino también del personal…y toma nota.
Es tan fácil como pedirles que te digan tres cualidades y tres defectos, lo mejor y lo peor en su opinión que nos caracteriza…y luego saca conclusiones. Te ayudará a mejorar, haz la prueba.